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La Fototeca Antica tiene como propósito fundamental rescatar, resguardar, conservar y difundir el patrimonio cultural fotográfico de México. Jorge Carretero Madrid, Dir.

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3 weeks ago

Fototeca Antica

LA CULTURA…
EN LA PUEBLA DE LOS ÁNGELES:

¡Vaya tarea!

Habrá que reconocer, y hacerse acompañar,
primero, por los apropiados cómplices.

Y, más temprano que tarde,
reencontrar, revalorar, reconsiderar,
revertir, reconstituir, reconvenir,
reformular, redirigir, reescribir,
reinterpretar, recrear y reinventar…
para encontrar el justo, exacto, preciso,
camino de la Cultura en Puebla de los Ángeles.

¡Vaya tarea!

Pero, no estás solo, Julio.
No estás solo.

Jorge Carretero Madrid.

FOTOGRAFÍA:
Desde el Atrio del Barrio de Analco,
ante el horizonte del corazón
del centro histórico de la Ciudad de Puebla.
Autor: Guillermo Robles Callejo.
Año de 1922.
Fotografía estereoscópica en nitrocelulosa.
© Fototeca Antica, A. C. /
Colección Jorge Carretero Madrid.
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LA CULTURA… 
EN LA PUEBLA DE LOS ÁNGELES:
¡Vaya tarea!
Habrá que reconocer, y hacerse acompañar, 
primero, por los apropiados cómplices. 
Y, más temprano que tarde, 
reencontrar, revalorar, reconsiderar, 
revertir, reconstituir, reconvenir, 
reformular, redirigir, reescribir, 
reinterpretar, recrear y reinventar… 
para encontrar el justo, exacto, preciso, 
camino de la Cultura en Puebla de los Ángeles.
¡Vaya tarea!
Pero, no estás solo, Julio.
No estás solo. 
Jorge Carretero Madrid.
FOTOGRAFÍA:
Desde el Atrio del Barrio de Analco,
ante el horizonte del corazón 
del centro histórico de la Ciudad de Puebla.
Autor: Guillermo Robles Callejo.
Año de 1922.
Fotografía estereoscópica en nitrocelulosa.
© Fototeca Antica, A. C. /
Colección Jorge Carretero Madrid.

2 months ago

Fototeca Antica

Una y otra vez...
Una y otra vez...

Rosas para mi Madre:

Como un Salmo,
eternamente,
asciendan nuestras oraciones hacia Ti,
añorando tu presencia,
el aroma de tus brazos,
tus plegarias cotidianas,
el oasis de tus ojos,
tu compartida Rosa de los Vientos.

Una y otra vez,
una y otra vez,
una y otra vez…

Todo mi amor navega,
siempre,
hacia la luz,
aún luminosa,
del Faro que siempre ha disipado
todas mis nieblas,
todos mis desvíos.

Rosas,
eternamente rosas,
para mi Madre:

Magnífica,
amorosa,
inteligente,
reflexiva,
simpática,
impetuosa,
curiosa,
preocupada permanentemente,
meticulosa,
memoriosa,
sensible,
creyente,
medio vidente,
cariñosa,
nerviosa,
religiosa,
noble,
dulce,
leal,
platicadora,
bondadosa,
necesaria,
indispensable,
admirable,
siempre presente,
amantísima.

Jorge Carretero Madrid.

Fotografía del Acervo de la Fototeca Antica.

Autoría:
Juan Crisóstomo Méndez.
Plata sobre gelatina.
Circa 1945.
Dimensiones: 11 x 14”.
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Una y otra vez...
Una y otra vez...
Rosas para mi Madre:
Como un Salmo,
eternamente,
asciendan nuestras oraciones hacia Ti,
añorando tu presencia,
el aroma de tus brazos,
tus plegarias cotidianas,
el oasis de tus ojos,
tu compartida Rosa de los Vientos.
Una y otra vez,
una y otra vez,
una y otra vez…
Todo mi amor navega,
siempre, 
hacia la luz,
aún luminosa,
del Faro que siempre ha disipado
todas mis nieblas,
todos mis desvíos.
Rosas,
eternamente rosas,
para mi Madre:
Magnífica,
amorosa,
inteligente,
reflexiva,
simpática,
impetuosa,
curiosa,
preocupada permanentemente,
meticulosa,
memoriosa,
sensible,
creyente,
medio vidente,
cariñosa,
nerviosa,
religiosa,
noble,
dulce,
leal,
platicadora,
bondadosa,
necesaria,
indispensable,
admirable,
siempre presente,
amantísima.
Jorge Carretero Madrid.
Fotografía del Acervo de la Fototeca Antica.
Autoría: 
Juan Crisóstomo Méndez.
Plata sobre gelatina.
Circa 1945.
Dimensiones: 11 x 14”.

2 months ago

Fototeca Antica

“Hojas del gigantesco árbol de mi país.”

Efraín Huerta.

“Homenaje y reconocimiento a las vidas
no sólo de los caudillos, de las señeras figuras,
sino también de los hombres y de las identidades,
sin nombre y sin rostro,
ausentes, prácticamente ocultos,
en las páginas de la historia nacional,
de aquellos que padecieron la privación
de su libertad en territorio francés:

Hojas del gigantesco árbol de mi país”:

héroes anónimos que superaron
los horrores de la guerra
y que retomaron las armas a su retorno a México,
hasta lograr la restauración de la República.”

Jorge Carretero Madrid

1 Huerta, Efraín.
“Poemas prohibidos y de amor.”
Fragmento del Poema “Elegía y llamamiento."
Siglo Veintiuno Editores.
México 1973.

Páginas de nuestro Libro,

“Prisionero de guerra del Imperio Francés.”

“Diario del Teniente Coronel Cosme Varela.”
... See MoreSee Less

“Hojas del gigantesco árbol de mi país.”
Efraín Huerta.
“Homenaje y reconocimiento a las vidas 
no sólo de los caudillos, de las señeras figuras, 
sino también de los hombres y de las identidades, 
sin nombre y sin rostro, 
ausentes, prácticamente ocultos, 
en las páginas de la historia nacional, 
de aquellos que padecieron la privación 
de su libertad en territorio francés: 
Hojas del gigantesco árbol de mi país”:
héroes anónimos que superaron 
los horrores de la guerra 
y que retomaron las armas a su retorno a México,
hasta lograr la restauración de la República.”
Jorge Carretero Madrid
1 Huerta, Efraín. 
“Poemas prohibidos y de amor.” 
Fragmento del Poema “Elegía y llamamiento.
Siglo Veintiuno Editores. 
México 1973.
Páginas de nuestro Libro, 
“Prisionero de guerra del Imperio Francés.”
“Diario del Teniente Coronel Cosme Varela.”

3 months ago

Fototeca Antica

DÍA INTERNACIONAL CONTRA EL ACOSO ESCOLAR,
DE TODOS LOS NIÑOS Y NIÑAS DEL MUNDO:

Aquella luminosa mañana… hace 124 años.

Cuando las fotografiaron en el Gabinete de
Lorenzo Becerril Sánchez de la Barquera.

Vestimentas de calidades indecibles; encajes y bordados largamente soñados; shantungs, tergales, algodones y demás finezas; el moño espectacular, de estratégica ubicación entre el peinado ensortijado; flecos cuidadosamente calculados; listones y botonaduras de increíble textura; sombreros de anchas alas; medallitas milagrosas, aretitos, pulseritas, anillitos, y zapatillas, o botitas, de lustrosa cabritilla.

Simplemente, alta costura infantil, y alba, por supuesto, en el propio amanecer del Siglo XX, reservada para el festivo y ansiado día en que las fotografiaron, aquella luminosa y lejana mañana en que acudieron, de la mano de sus padres, al Gabinete Fotográfico de Lorenzo Becerril, en el segundo piso del número 9 de la 2ª Calle de Mercaderes, en la Puebla de los Ángeles.

Ahí, aquel magistral alquimista concibió, construyó, capturó e imprimió (prácticamente para la eternidad), esta delicada y deliciosa puesta en escena: las lindas niñas conviviendo entre sí y con la naturaleza de un borreguito y una paloma, selectos símbolos y atributos, ciertamente no sólo de los niños que provinieron de París, sino, también, de todos y cada uno de los niños y las niñas del mundo.

Almas despertando, día a día, ante el majestuoso panorama de un futuro promisorio, aunque insondable: único fragmento de porvenir que permanecerá, en los tiempos en que nos habremos ya desvanecido, y que, de tímida manera, observa nuestras acciones y calladamente sueña con un futuro que nosotros no hayamos lastimado de manera irreversible.

En este 30 de abril no es para nada ocioso recordar aquellos pasajes de nuestra memoria en los cuales también nosotros fuimos Niños: ese cajoncito remoto al que debíamos volver, de vez en vez, para recuperar los sueños, el placer fantástico de los juegos, los tiempos perdidos, las ilusiones olvidadas, los amores naturales, e intentar, por qué no, el osado y fantástico acto de reinventarnos, de reconocernos, de recuperarnos y recrearnos, de vez en vez, de vez en vez…

¡Feliz Día, Semana, Mes, y Año, de los Niños y las Niñas!

Jorge Carretero Madrid.

Fotografía original, Vintage,
del Acervo de la Fototeca Antica, A. C.
De la autoría de Lorenzo Becerril Sánchez de la Barquera.
Plata sobre gelatina, en soporte de cartón.
Formato Imperial.
Fotografía: 21 x 16 cm.
Soporte: 35.5 x 28 cm.
Circa 1893.
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3 months ago

Fototeca Antica

DÍA INTERNACIONAL CONTRA EL ACOSO ESCOLAR,
DE TODOS LOS NIÑOS Y NIÑAS DEL MUNDO:

Aquella luminosa mañana… hace 124 años.

Cuando las fotografiaron en el Gabinete de
Lorenzo Becerril Sánchez de la Barquera.

Vestimentas de calidades indecibles; encajes y bordados largamente soñados; shantungs, tergales, algodones y demás finezas; el moño espectacular, de estratégica ubicación entre el peinado ensortijado; flecos cuidadosamente calculados; listones y botonaduras de increíble textura; sombreros de anchas alas; medallitas milagrosas, aretitos, pulseritas, anillitos, y zapatillas, o botitas, de lustrosa cabritilla.

Simplemente, alta costura infantil, y alba, por supuesto, en el propio amanecer del Siglo XX, reservada para el festivo y ansiado día en que las fotografiaron, aquella luminosa y lejana mañana en que acudieron, de la mano de sus padres, al Gabinete Fotográfico de Lorenzo Becerril, en el segundo piso del número 9 de la 2ª Calle de Mercaderes, en la Puebla de los Ángeles.

Ahí, aquel magistral alquimista concibió, construyó, capturó e imprimió (prácticamente para la eternidad), esta delicada y deliciosa puesta en escena: las lindas niñas conviviendo entre sí y con la naturaleza de un borreguito y una paloma, selectos símbolos y atributos, ciertamente no sólo de los niños que provinieron de París, sino, también, de todos y cada uno de los niños y las niñas del mundo.

Almas despertando, día a día, ante el majestuoso panorama de un futuro promisorio, aunque insondable: único fragmento de porvenir que permanecerá, en los tiempos en que nos habremos ya desvanecido, y que, de tímida manera, observa nuestras acciones y calladamente sueña con un futuro que nosotros no hayamos lastimado de manera irreversible.

En este 30 de abril no es para nada ocioso recordar aquellos pasajes de nuestra memoria en los cuales también nosotros fuimos Niños: ese cajoncito remoto al que debíamos volver, de vez en vez, para recuperar los sueños, el placer fantástico de los juegos, los tiempos perdidos, las ilusiones olvidadas, los amores naturales, e intentar, por qué no, el osado y fantástico acto de reinventarnos, de reconocernos, de recuperarnos y recrearnos, de vez en vez, de vez en vez…

¡Feliz Día, Semana, Mes, y Año, de los Niños y las Niñas!

Jorge Carretero Madrid.

Fotografía original, Vintage,
del Acervo de la Fototeca Antica, A. C.
De la autoría de Lorenzo Becerril Sánchez de la Barquera.
Plata sobre gelatina, en soporte de cartón.
Formato Imperial.
Fotografía: 21 x 16 cm.
Soporte: 35.5 x 28 cm.
Circa 1893.
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DÍA INTERNACIONAL CONTRA EL ACOSO ESCOLAR, 
DE TODOS LOS NIÑOS Y NIÑAS DEL MUNDO:
Aquella luminosa mañana… hace 124 años.
Cuando las fotografiaron en el Gabinete de 
Lorenzo Becerril Sánchez de la Barquera.
Vestimentas de calidades indecibles; encajes y bordados largamente soñados; shantungs, tergales, algodones y demás finezas; el moño espectacular, de estratégica ubicación entre el peinado ensortijado; flecos cuidadosamente calculados; listones y botonaduras de increíble textura; sombreros de anchas alas; medallitas milagrosas, aretitos, pulseritas, anillitos, y zapatillas, o botitas, de lustrosa cabritilla.
Simplemente, alta costura infantil, y alba, por supuesto, en el propio amanecer del Siglo XX, reservada para el festivo y ansiado día en que las fotografiaron, aquella luminosa y lejana mañana en que acudieron, de la mano de sus padres, al Gabinete Fotográfico de Lorenzo Becerril, en el segundo piso del número 9 de la 2ª Calle de Mercaderes, en la Puebla de los Ángeles.
Ahí, aquel magistral alquimista concibió, construyó, capturó e imprimió (prácticamente para la eternidad), esta delicada y deliciosa puesta en escena: las lindas niñas conviviendo entre sí y con la naturaleza de un borreguito y una paloma, selectos símbolos y atributos, ciertamente no sólo de los niños que provinieron de París, sino, también, de todos y cada uno de los niños y las niñas del mundo.
Almas despertando, día a día, ante el majestuoso panorama de un futuro promisorio, aunque insondable: único fragmento de porvenir que permanecerá, en los tiempos en que nos habremos ya desvanecido, y que, de tímida manera, observa nuestras acciones y calladamente sueña con un futuro que nosotros no hayamos lastimado de manera irreversible.
En este 30 de abril no es para nada ocioso recordar aquellos pasajes de nuestra memoria en los cuales también nosotros fuimos Niños: ese cajoncito remoto al que debíamos volver, de vez en vez, para recuperar los sueños, el placer fantástico de los juegos, los tiempos perdidos, las ilusiones olvidadas, los amores naturales, e intentar, por qué no, el osado y fantástico acto de reinventarnos, de reconocernos, de recuperarnos y recrearnos, de vez en vez, de vez en vez… 
¡Feliz Día, Semana, Mes, y Año, de los Niños y las Niñas!
Jorge Carretero Madrid.
Fotografía original, Vintage, 
del Acervo de la Fototeca Antica, A. C.
De la autoría de Lorenzo Becerril Sánchez de la Barquera.
Plata sobre gelatina, en soporte de cartón.
Formato Imperial.
Fotografía: 21 x 16 cm.
Soporte: 35.5 x 28 cm.
Circa 1893.

3 months ago

Fototeca Antica

30 DE ABRIL.
EL DÍA DE TODOS LOS NIÑOS Y NIÑAS DEL MUNDO:

AQUELLAS LEJANAS INFANCIAS…
DE LOS NIÑOS NACIONALES.

REMEMBRANZAS: HACE 109 AÑOS.

“¡VOILA DES TYPES DE MEXICO!”

¡EL INCOMPARABLE JUEGO DE LAS CANICAS!

Del acervo de la Fototeca Antica, A. C., compartimos esta imagen en formato postal, Vintage, coloreada, fechada el 6 de Enero del año de 1910, de la autoría de la pródiga y afamada firma fotográfica de los señores“Latapí y Bert”.

Justamente, capturada el Día de los Reyes Magos.

Rotulada “Voila des types de Mexico”, la cual fue enviada a la Francia, en aquellos tiempos, y que recién hemos logrado repatriar: niños nacionales, de campo, jugando, entre faenas, en una puesta en escena que los sitúa, gracias a la magia de un telón de fondo, nada más y nada menos, que en la espléndida terraza de una mansión estilo europeo.

Buen pretexto para que hagamos remembranzas acerca de una de las antiguas y apasionantes actividades lúdicas: el inolvidable juego de las canicas.

Hay quien asevera que la palabra canica proviene del vocablo germano knicher. Ciertamente, en cada País del planeta Tierra, son conocidas, con diferentes términos.

De piedra, de barro, de cristal y de vidrio, desde los egipcios y los romanos, prácticamente no hubo niño, de cualquier clase social, que fuera ajeno a este pequeño artefacto y al correspondiente encuentro de habilidades que ofrecía.

Recordemos que existía una rica diversidad de formatos, de modalidades y tipos de juego. Cada grupo ponía sus reglas. Por mi parte, les comparto que fui niño de ciudad. Y el que más disfruté fue “el juego del hoyito”, en anchas banquetas de irregulares cementos.

Competencias divertidísimas, feroces, donde las personales capacidades se esgrimían frente a los semejantes, todos y cada uno acariciando las más negras de las intenciones: eliminarte, cascar el tirito favorito del rival, hacerlo pedazos con un proyectil despiadado y perfectamente “asentado”; “mandarte a calacas”, o matarte por la vía tangencial de las “palomas”, con una esfera de vidrio, emitida, no de “uñita”, por supuesto, sino impulsada a una velocidad inaudita, no calculada y medida, con la portentosa catapulta digital cuyo componente principal era el huesito de tu dedo pulgar.

La consigna en la cuadra era clarísima:
“¡Nunca jamás tirar de uñita, ni irle al Santo!”

¿Quién pudo escapar de la ilusión de contar, en su muy apreciado arsenal, más allá de las humildes “agüitas”, por lo menos con una “ágata”, y, más tarde, con aquellos importados y coloridos “tréboles”?

Había que buscar, siempre, la esfera perfecta. ¿Ponche chico o ponche grande? Algo que te asentara, que multiplicara los dones de tu puntería, una que tu sexto sentido te dijera “ésta es”, una que de verdad la sintieras tuya, que te permitiera realizar algunos prodigios, que te significara entre los integrantes de esa diminuta sociedad y con la cual serías capaz de acumular un sinfín de triunfos.

Y, claro, en aquellos rígidos territorios, “safín safado no es perdonado”. No se valía “la mano negra”. Ante una ejecución sencilla, a cada rato te topabas, sorpresivamente, con la sentencia ineludible de tener que tirar “altas, desde tus rodillas”.

El juego transcurría entre tensiones y estrategias, siempre preocupados por la posibilidad real, cuando ya saboreabas un probable triunfo, de incurrir en un fortuito y mortal “chiras pelas”.

Y, bueno, uno de los objetivos primordiales era el de atinarle al hoyito, lo que mágicamente te otorgaba la virtud de que, con un leve toque, un simple roce, o bien un impacto terrible, decretabas la eliminación de tus contrincantes. Aunque siempre existía el permanente riesgo de “ahogarte”, en aquel hoyito, donador del poder, pero también un traicionero camino hacia la eliminación.

Ahora comprendo que se trataba de un escenario que, de algún modo, te preparaba para el juego de la vida: foros y espacios de competencia plenos de similitudes.

De vez en vez, de vez en vez, vuelvo a mi viejo arsenal de canicas, celosamente preservado: las juego y las disfruto un poco entre mis manos, algunas con huellas visibles de aquellas batallas. Las disfruté con mis hermanos, con mis amigos, con mis Hijos, y, hoy en día, con mis fantásticos Nietos.

Estoy seriamente preparado para compartirlas: intentaré transmitirles, poquito a poco, ese gran fragmento de mi infancia, toda esa indescriptible experiencia lúdica; les revelaré el reservado secreto de cada una de mis habilidades, no olvidadas; mis depuradas y antiguas técnicas y estrategias, y les heredaré el gran conjunto de mis mejores tiritos, la luminosa colección conformada por las canicas sobrevivientes.

¿Y tú, aún conservas, atesoras y gozas, de tus viejas canicas, o las fuiste perdiendo en el camino de la vida… pensando, equívocamente, que sólo era un asunto del pasado, un simple e intrascendental tema de niños?

Nunca jamás olvidemos
profesar, proclamar y exigir,
el amor y el respeto a todos y cada uno
de los Niños y las Niñas del Mundo.

¡Feliz Día, Semana, Mes, y Año, de los Niños y las Niñas!

Jorge Carretero Madrid.

El juego de las canicas.
Autoría: Latapí y Bert.
México.
Imagen en formato postal, coloreada.
Impresión mecánica.
México. 6 de enero de 1910.
Del Acervo de la Fototeca Antica, A. C.
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30 DE ABRIL.
EL DÍA DE TODOS LOS NIÑOS Y NIÑAS DEL MUNDO:
AQUELLAS LEJANAS INFANCIAS…
DE LOS NIÑOS NACIONALES.
REMEMBRANZAS: HACE 109 AÑOS.
“¡VOILA DES TYPES DE MEXICO!”
¡EL INCOMPARABLE JUEGO DE LAS CANICAS!
Del acervo de la Fototeca Antica, A. C., compartimos esta imagen en formato postal, Vintage, coloreada, fechada el 6 de Enero del año de 1910, de la autoría de la pródiga y afamada firma fotográfica de los señores“Latapí y Bert”.
Justamente, capturada el Día de los Reyes Magos.
Rotulada “Voila des types de Mexico”, la cual fue enviada a la Francia, en aquellos tiempos, y que recién hemos logrado repatriar: niños nacionales, de campo, jugando, entre faenas, en una puesta en escena que los sitúa, gracias a la magia de un telón de fondo, nada más y nada menos, que en la espléndida terraza de una mansión estilo europeo.
Buen pretexto para que hagamos remembranzas acerca de una de las antiguas y apasionantes actividades lúdicas: el inolvidable juego de las canicas. 
Hay quien asevera que la palabra canica proviene del vocablo germano knicher. Ciertamente, en cada País del planeta Tierra, son conocidas, con diferentes términos. 
De piedra, de barro, de cristal y de vidrio, desde los egipcios y los romanos, prácticamente no hubo niño, de cualquier clase social, que fuera ajeno a este pequeño artefacto y al correspondiente encuentro de habilidades que ofrecía.
Recordemos que existía una rica diversidad de formatos, de modalidades y tipos de juego. Cada grupo ponía sus reglas. Por mi parte, les comparto que fui niño de ciudad. Y el que más disfruté fue “el juego del hoyito”, en anchas banquetas de irregulares cementos. 
Competencias divertidísimas, feroces, donde las personales capacidades se esgrimían frente a los semejantes, todos y cada uno acariciando las más negras de las intenciones: eliminarte, cascar el tirito favorito del rival, hacerlo pedazos con un proyectil despiadado y perfectamente “asentado”; “mandarte a calacas”, o matarte por la vía tangencial de las “palomas”, con una esfera de vidrio, emitida, no de “uñita”, por supuesto, sino impulsada a una velocidad inaudita, no calculada y medida, con la portentosa catapulta digital cuyo componente principal era el huesito de tu dedo pulgar.
La consigna en la cuadra era clarísima:
“¡Nunca jamás tirar de uñita, ni irle al Santo!”
¿Quién pudo escapar de la ilusión de contar, en su muy apreciado arsenal, más allá de las humildes “agüitas”, por lo menos con una “ágata”, y, más tarde, con aquellos importados y coloridos “tréboles”?
Había que buscar, siempre, la esfera perfecta. ¿Ponche chico o ponche grande? Algo que te asentara, que multiplicara los dones de tu puntería, una que tu sexto sentido te dijera “ésta es”, una que de verdad la sintieras tuya, que te permitiera realizar algunos prodigios, que te significara entre los integrantes de esa diminuta sociedad y con la cual serías capaz de acumular un sinfín de triunfos.
Y, claro, en aquellos rígidos territorios, “safín safado no es perdonado”. No se valía “la mano negra”. Ante una ejecución sencilla, a cada rato te topabas, sorpresivamente, con la sentencia ineludible de tener que tirar “altas, desde tus rodillas”.
El juego transcurría entre tensiones y estrategias, siempre preocupados por la posibilidad real, cuando ya saboreabas un probable triunfo, de incurrir en un fortuito y mortal “chiras pelas”.
Y, bueno, uno de los objetivos primordiales era el de atinarle al hoyito, lo que mágicamente te otorgaba la virtud de que, con un leve toque, un simple roce, o bien un impacto terrible, decretabas la eliminación de tus contrincantes. Aunque siempre existía el permanente riesgo de “ahogarte”, en aquel hoyito, donador del poder, pero también un traicionero camino hacia la eliminación.
Ahora comprendo que se trataba de un escenario que, de algún modo, te preparaba para el juego de la vida: foros y espacios de competencia plenos de similitudes.
De vez en vez, de vez en vez, vuelvo a mi viejo arsenal de canicas, celosamente preservado: las juego y las disfruto un poco entre mis manos, algunas con huellas visibles de aquellas batallas. Las disfruté con mis hermanos, con mis amigos, con mis Hijos, y, hoy en día, con mis fantásticos Nietos.
Estoy seriamente preparado para compartirlas: intentaré transmitirles, poquito a poco, ese gran fragmento de mi infancia, toda esa indescriptible experiencia lúdica; les revelaré el reservado secreto de cada una de mis habilidades, no olvidadas; mis depuradas y antiguas técnicas y estrategias, y les heredaré el gran conjunto de mis mejores tiritos, la luminosa colección conformada por las canicas sobrevivientes.
¿Y tú, aún conservas, atesoras y gozas, de tus viejas canicas, o las fuiste perdiendo en el camino de la vida… pensando, equívocamente, que sólo era un asunto del pasado, un simple e intrascendental tema de niños?
Nunca jamás olvidemos
profesar, proclamar y exigir, 
el amor y el respeto a todos y cada uno 
de los Niños y las Niñas del Mundo.
¡Feliz Día, Semana, Mes, y Año, de los Niños y las Niñas!
Jorge Carretero Madrid.
El juego de las canicas.
Autoría: Latapí y Bert.
México.
Imagen en formato postal, coloreada.
Impresión mecánica.
México. 6 de enero de 1910.
Del Acervo de la Fototeca Antica, A. C.
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