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Las huellas físicas en la emblemática Ciudad.

Cuatro veces Heroica.
Jorge Carretero Madrid

Propiamente un año después de la Heroica Batalla del 5 de Mayo de 1862, observamos a la Puebla de los Ángeles, a la propia Puebla de Zaragoza, como por decreto fue oficialmente designada por el Presidente Benito Juárez García el día 11 del mes de septiembre del mismo año.

De una manera cuasi mágica, a través de esta Vista Estereoscópica, original y tridimensional, de la autoría de Rafael A. Alatriste, nos es posible situarnos, en el año de 1863, cuando la Patria, nuestra República independiente, se vio asaltada de imperialista manera por la Intervención Francesa.

Y por medio de esta ventana de imágenes viajamos hacia aquellas experiencias, hacia los horrores de la guerra: el enfrentamiento a muerte de las fuerzas castrenses, manzana por manzana, calle por calle, casa por casa, cuarto por cuarto; el terror, el hambre y la zozobra cotidianos; la incertidumbre y la desesperanza; la desolación que ensombrecía los aires de aquellos días; aquel oscuro fantasma, terrible para la Puebla, para la República, para la independencia de la Patria, para los militares de uno y otro bando, para la población civil, prisionera en sus propias casas, atrapada inexorablemente; también indecible y atroz para las calles y avenidas, para las casas señoriales, para las nobles plazas, para las alamedas y los paseos, para los propios templos de aquella luminosa ciudad que se asentaba “en una hermosísima vega” y que fuera acribillada, en aquel entonces, un día sí, y otro también, por estallidos repentinos, fulminantes, sucesivos, que dejaban su huella física en la emblemática Ciudad, Cuatro veces Heroica, la gran protagonista, castigada de esta cruenta manera allá por el año de 1863.

Del Acervo de la Fototeca Antica, como fórmula de conmemoración, presentamos esta Vista Estereoscópica del Templo de San Agustín, albúmina sobre papel en soporte de cartón, la cual nos muestra su agraviada presencia después del Sitio, así como, al fondo, a la izquierda, la magnífica arquitectura de su imponente Catedral.

Buena parte de los documentos fotográficos e históricos que registran los grados extremos de destrucción ocasionados a la ciudad, epicentro de las operaciones de guerra, nos fueron legados por un fotógrafo poblano, tempranamente establecido en estas tierras, Rafael A. Alatriste, cuyos primeros trabajos podemos datarlos hacia inicios de la década de los años sesenta del siglo XIX.

Su primer Gabinete estaba situado en la Calle de Puente de Ovando Nº 9, en Puebla; el segundo de ellos, de que tenemos registro, se encontraba en la Calle de Tecali Nº 10, en la misma ciudad. Es importante destacar que con él trabajaba su hija, María M. Alatriste, a quien, en el propio soporte impreso con su razón social, le asignaba el crédito, posiblemente desde el año de 1865, con lo cual, para la historia de la fotografía, se convierte en la primera mujer, hasta hoy conocida, que ejerció profesionalmente este oficio en la ciudad de Puebla, y, posiblemente, incluso, en todo el país.

La construcción del Templo de San Agustín concluyó en 1629, y fue iniciada su restauración a partir del año de 1870.

Jorge Carretero Madrid.

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